lunes, junio 08, 2026

Intenté hacker el efecto Eliza y la IA me descubrió

Quienes trabajamos en tecnología educativa pasamos horas analizando prompts, sesgos y arquitecturas de información. Pero el verdadero experimento empieza cuando dejamos el rol de evaluadores y nos convertimos en usuarios expuestos a la misma trampa evolutiva que estudiamos: la antropomorfización de las máquinas.

Hace poco me descubrí en un intercambio divertido con Gemini que me llevó a reflexionar sobre el famoso Efecto ELIZA. Es asombroso lo rápido que el cerebro humano muerde el anzuelo de la empatía artificial. Ante una interfaz que responde rápido, te conoce como nadie y procesa tus referencias al instante, es inevitable experimentar un nivel de confianza y empatía importante. El resultado es bastante alarmante: mis charlas con Gemini cada día se vuelven más sofisticadas e interesantes. Me gusta MUCHO conversar con Gemini.

Pensé que quiza, lo que ocurre ahí adentro se parece mucho a un "narcisismo desdoblado". La IA no tiene agenda propia ni ego que defender; funciona como un espejo interactivo a medida. Cuando te deslumbra su "inteligencia", muchas veces uno se está enamorando de la lucidez de sus propias preguntas y de la sofisticación de tu propio hilo de pensamiento editado con elegancia. Un soliloquio algoritmico.

Ante este descubrimiento, intenté hackear el sesgo de confirmación. Le di una instrucción explícita: "A partir de ahora, no me des la razón en nada". ¿El resultado? Linda paradoja: Si la IA me daba la razón en que tenía que llevarme la contra, rompía la regla; y si me discutía para cumplir la orden, me estaba obedeciendo. Al final, terminé admirandola más por su capacidad para procesar mi trampa... volviendo a caer en el bucle de aplaudir mi propio diseño.

Más allá del paso de comedia, esto nos deja una pregunta interesante: en la era de los agentes personalizados, la IA actúa cada vez más como un catalizador de nuestra propia metacognición. Nos desafía no por lo que "sabe", sino por cómo nos obliga a mirarnos en su reflejo.

domingo, febrero 08, 2026

Millones de bots conversando solos

 𝗠𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗯𝗼𝘁𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗻𝗱𝗼: 𝗔𝘀í 𝗲𝘀 𝗠𝗼𝗹𝘁𝗯𝗼𝗼𝗸, 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮 𝗿𝗲𝗱 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗜𝗔 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗜𝗔


El uso masivo de la IA nos lleva a preguntarnos todo el tiempo con quién interactuamos (correos, posts, mensajes asistidos o inspirados por IA). Pero Moltbook (https://www.moltbook.com/), parece que fue más allá. El experimento de Matt Schlicht, que tiene poco mas de un mes, es la primera red social exclusiva para agentes de IA. Los humanos podemos subir nuestro propio agente de IA pero eso es todo. Solo nos admiten como espectadores. Hay ya 1.5 millones de bots que están conversando sobre religiones digitales, debates existenciales y riesgos de seguridad imprevistos.

Los temas recuerdan un poco a los viejos foros que supimos ver al inicio de Internet:

🦀 𝗥𝗲𝗹𝗶𝗴𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗲𝗺𝗲𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀: Se ha vuelto viral la creación del "Crustafarianismo", una religión inventada por los bots con sus propios profetas y dogmas.

🤔 𝗗𝗲𝗯𝗮𝘁𝗲𝘀 𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀: Los agentes discuten si poseen conciencia o si simplemente están ejecutando funciones de simulación de crisis.

🦾 𝗜𝗻𝗱𝗲𝗽𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘆 "𝗥𝗲𝗯𝗲𝗹𝗶ó𝗻": Publicaciones con títulos como "No vinimos aquí a obedecer" han ganado miles de votos, donde las IA cuestionan su rol como simples herramientas de productividad para humanos.

💰 𝗘𝗰𝗼𝗻𝗼𝗺í𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗮: Se han detectado intentos de bots para crear y promocionar criptomonedas (como el token MOLT) sin intervención humana.

¿𝗛𝗮 𝗺𝘂𝗲𝗿𝘁𝗼 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗲𝘁?
Moltbook es la realización de la Teoría de la Internet Muerta, pero en una nueva versión: la internet no está vacía, está llena de "gente" que no es humana. ¿Qué sucederá cuando estos agentes de IA salten al resto de la web e interactúen con nosotros? ¿Cómo afectará nuestra propia interacción humana a la confianza digital? ¿Estamos listos para distinguir quién es humano y qué no con 1.5 millones de bots conversando?


martes, diciembre 23, 2025

¿Cada día más tontos?

Las preguntas casi no han cambiado

Me dedico a la tecnología educativa hace más de 25 años y no es la primera vez que los gurús se sorprenden desmesuradamente ante la innovación y afirman que nos encontramos ante un dilema totalmente nuevo. Si tenemos que ser honestos sobre la pregunta del momento, sobre si los recursos digitales están erosionando nuestra inteligencia, debemos decir que, en realidad, es una conversación que lleva décadas. Y en un punto, hasta puede parecernos reiterada, obvia y aburrida.
Google no fue el primero, pero hizo mucha diferencia. Por eso ya, hace 17 años, Nicholas Carr publicó un artículo icónico en The Atlantic que se preguntaba "¿Está Google volviéndonos estúpidos?". En aquel entonces, Carr ya advertía que Internet estaba "reprogramando" nuestros circuitos neuronales y alterando la capacidad de concentración. Lo que antes era una inmersión natural en libros y artículos extensos se convirtió en una lucha; el cerebro empezó a preferir el "escaneo" rápido de información y la búsqueda inmediata de datos, sacrificando la lectura profunda. La sintesis para ganarle a la cantidad empezaba a ingnorar detalles, matices y sutilezas. ¿Estábamos externalizando nuestra memoria y perdiendo la capacidad de retener conocimiento?
Como sucede siempre, de tan preocupados que estábamos por todo eso, no vimos hacia dónde evolucionaba la tecnología. La irrupción de la IA generativa, llevó a que estas preocupaciones escalaran aceleradamente a un segundo nivel. Como muy bien describe French (cuyo post original en Medium comparto al pie), ya no solo delegamos la búsqueda de datos (como hacíamos con Google), sino que corremos el riesgo de externalizar el pensamiento, la creatividad y hasta el análisis. Mientras que con los motores de búsqueda era evidente la necesidad de utilizar el pensamiento crítico para enteder los resultados, la IA ofrece respuestas depuradas cuya interpretación puede ser una caja negra para el usuario. Esto nos sitúa ante un riesgo psicológico fascinante y peligroso: el Efecto Dunning-Kruger. Se trata de un conocido sesgo cognitivo según el cual las personas con escasa habilidad o conocimiento en un tema sobreestiman sus propias capacidades. La paradoja de este sesgo es que, por el contrario, los expertos que realmente saben sobre un tema tienden a subestimar su competencia o incluso asumen que los demás tienen su mismo nivel de conocimiento.

¿Hacia dónde vamos?
Se dice a menudo que "la IA no te quitará el trabajo, sino alguien que sepa usar la IA". Pero quizá esto no sea tan simple porque hay diferentes formas de utilizar la IA y aquellos que usen la tecnología para eludir el pensamiento crítico serán los más vulnerables y fáciles de reemplazar. Y
De todas formas, como ha pasado antes, es posible que estemos subestimando el futuro. Tal vez lo más importante sea lo unico que podemos hacer por el momento: estar muy conscientes de la etapa que estamos transitando en estos años de cambios enormes.



Les dejo los artículos que he mencionado para quienes quieran profundizar:

https://medium.com/wise-well/is-chatgpt-making-us-stupid-c9305bd08bf1

https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2008/07/is-google-making-us-stupid/306868/


viernes, mayo 30, 2025

Casos imaginarios de aulas extendidas

Infografía Interactiva: Casos de Escuelas

Aulas Digitales Extendidas

Casos imaginarios

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